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Acercamiento a la obra de Michael Haneke

Por: Patricio Siquot


La lista de directores que fueron premiados más de una vez con una Palma de Oro en el Festival de Cannes es extremadamente corta, y Michael Haneke es uno de ellos. ¿A qué se debe esta excepción? ¿Qué es lo que lo hace tan especial?

Haneke es un director de cine austríaco con un estilo reconocible de inmediato. Toda su filmografía está teñida del mismo tono frío y agrio. Para definirlo en pocas palabras, podemos decir que es un experto en la manipulación de los espectadores, ya que siempre está jugando con nuestras expectativas, incorporando elementos nuevos, inesperados y muchas veces hasta incómodos.

Al ahondar en su obra, vamos a encontrar un tema recurrente: la violencia (tanto física como psicológica) presente en la sociedad y los medios masivos de comunicación, y el modo en que las personas son violentadas a la vez que violentan.


Algunas de las características reconocibles de su trabajo son:


Inestabilidad mental de los personajes: No tiene miedo de torturar a los personajes protagónicos, conduciéndolos hasta sus límites para hacerlos reaccionar. En sus películas, todos tienen algo que esconder, temer u ocultar.


Estructura narrativa no clásica: Generalmente evita usar la conocida estructura de tres actos. Sus películas pueden tener finales inconclusos o arcos narrativos poco pronunciados, lo que demanda más de un visionado para terminar de comprender la película.


Largos planos estáticos: Tiene una manera de filmar que podemos llamar “objetiva”. Quizás hay un movimiento que acompañe al del personaje, pero en los momentos claves de sus películas, suele dejar la cámara fija y dejar que la acción se desarrolle frente a ella. No busca llevar a los espectadores en un viaje emocional, sino uno situacional.


Cortes inesperados: A menudo las escenas terminan o empiezan en la mitad de una oración. Como dijimos anteriormente, esto se utiliza para poner incómoda a la audiencia, o para cambiar las cosas

violentamente.


Fuera de campo: Haneke suele trabajar con nuestro morbo subconsciente. Lo que no podemos ver, lo imaginamos, y lo que imaginamos siempre es peor que la realidad. Con esto en mente, sus películas acostumbran dejar fuera de campo las acciones importantes, sugiriendo lo que sucede a través del diálogo o los sonidos.


Sonido: Dado que su filmografía se apega tanto a lo “objetivo”, no suele utilizar bandas sonoras musicales (con algunas excepciones). Sin embargo, le dedica mucho tiempo al modo en que sus actores suenan, y sostiene que la parte más importante de la audición es escuchar.


Imágenes de pantallas: Otra marca de estilo muy distinguible son las imágenes de pantallas televisivas mostrando películas, noticieros o grabaciones caseras. Como mencionamos antes, le interesa el modo en el que los medios de comunicación moldean la realidad e influyen a las personas.


Sus películas son a menudo consideradas cínicas o misantrópicas, pero no es el único modo de interpretarlas. Él mismo considera que las películas que no traen nada nuevo a la mesa y son condescendientes con el espectador son más cínicas que lo que él hace. Su intención es hablar con gente real sobre problemas reales, por lo que evita las palabras (e imágenes) acogedoras.


Para cerrar, compartimos una cita sobre lo que le interesa como consumidor de arte: “Me interesa ver películas que me enfrentan con cosas nuevas, películas que me hacen cuestionarme a mí mismo, películas que me ayudan a reflexionar sobre cosas que no había pensado anteriormente, películas que me ayudan a progresar y avanzar. Esas son las películas que me interesan. Personalmente pienso que ver una película para confirmar mis sentimientos es una pérdida de tiempo. Esto no solo aplica al cine, sino también a los libros y a toda forma de arte”.




 

agosto 2021



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