top of page

Autorretrato a través de mis olores

Poesía Interlatente de Kanek Quintanar
 

I

El olor de las hojas del pirul cuando las aprieto con los dedos

me recuerda que no conozco lo que conocen sus raíces

es imposible conquistar los recuerdos del subsuelo

lo que se siente estar bajo la tierra

absorber el agua

tener carne de oscuridad

es algo que solo conocen las lombrices

los huesos en sus tumbas

y las memorias de los árboles.

Mi árbol preferido es el pirul

porque me lo enseñó mi madre

y porque sus hojas se parecen a esas planas de la l en cursiva

que te piden hacer cuando vas en primero de primaria.

Entonces lo descubro:

lo que los árboles ponen en sus copas

son signos de su vida bajo tierra

síntomas que hablan de una negrura inquieta

en sus copas está la voz, en sus raíces están los ojos.

El aroma del pirul huele fresco

como si el limón se emancipara de su amargura.

Por lo que dice ese perfume no todas las sepulturas son fúnebres

no todos los sedentarismos son grises

la oscuridad también puede oler a cítrico liberado.



 

II

El olor del sudor después de varios días

abre en mis axilas un pozo de consciencia.

Cuando despierto me recuerda que tengo un cuerpo

el aroma es un talismán para volver del sueño

no conozco a nadie que pueda soñar con sus hedores

cuando vuelvo desde la noche hacia el día

necesito aspirar lo que mi piel acumula

una gota de realidad condensada en aroma

para estar donde está mi piel.

Sudamos cuando nos movemos

Y nos movemos cuando corremos

cuando el sol nos regala calor 

en fin, sudamos cuando vivimos.

Entonces debajo de mis brazos hay un rastro de mi vida

que es también sensación

y no una quimera de la mente.

Los instantes son movimiento

el sudor es su esencia

el perfume del tiempo.



 

III

El olor de los motores detenidos pacifica mi agitación

disfruto mucho abrir el cofre de un auto

o poner mi nariz en un camión estacionado

porque la ciudad es un bordado de rugidos

gritos metálicos entretejidos en mi oreja

estampidas de títeres de lámina y fuego

pero cuando puedo olerlos sé qué ya no se mueven

olerlos es una señal de que están dormidos

oler un motor es como ver a un animal disecado

una ciudad disecada.



 

IV

El olor del cigarro cuando el humo escapa

se parece al color del papel envejecido

los libros viejos huelen a pastelito de almendras

en realidad, no huelen a palabras petrificadas

lo cual es desconcertante

para mi nariz la literatura es como el aroma después de fumar

en ese rastro huelo los pensamientos que se llevó el aire

rastros de palabras que se escaparon

lenguaje en movimiento

(por eso el incienso es tan importante en los rituales

porque es la traducción olfativa de la palabra).



 
Sergio Rodrigo Kanek Quintanar Tapia (2001)

Nació el 8 junio de 2001 en Naucalpan, pero creció en Cuautitlán, Estado de México. Cursó un taller de cuentacuentos en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco y después entró a estudiar el bachillerato en el INBA. Participó en el 13o Curso de creación literaria para jóvenes Xalapa 2021 de la Fundación para las Letras Mexicanas. Publicó dos veces en la revista Punto de Partida en los números 230 y 236. Actualmente tiene 21 años y estudia el tercer semestre de Historia.


 

Interlatencias Revista

diciembre 2023




Commenti


  • Blanco Icono de Spotify
bottom of page