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La mirada sobre el otro en Tanta Mansedumbre de Clarice Lispector

Ensayo Interlatente de Carolina Conde
 

Hacer un análisis sobre alguna obra de Clarice Lispector puede verse como una contradicción hacia la autora, ya que ella llegó a expresar que las palabras de los críticos pertenecían a un falso vanguardismo, algo poco humano. Sin embargo, las obras de Lispector son consideradas reflexiones del lenguaje, por lo que se les puede analizar desde la hermenéutica.


Para Gadamer, todo lo que tiene forma lingüística es objeto de la hermenéutica. Por ello, en este ensayo se aplicaron las tres etapas para un análisis que propuso el autor: la compresión o lo que el texto quiere transmitir; la interpretación de los elementos del texto; y la aplicación o responder a las preguntas que la obra está dando. Pero, antes, es importante hablar de la autora y de lo que significó para la literatura brasileña.


Clarice Lispector fue una escritora nacida en Ucrania en 1920. Cuando tenía dos años de edad, su familia migró a Brasil, debido a conflictos bélicos en Europa. Falleció en ese país en el año 1977 a causa de cáncer. Lispector es considerada como una escritora pasional y reflexiva; muchos críticos hablan de su forma de escribir prosa como un lenguaje metafórico que asemeja a la poesía.


Hasta el siglo XX surgió el modernismo brasileño. Al igual que en los demás países latinoamericanos, este movimiento estuvo influenciado por las corrientes parnasianas, simbolistas y decadentistas. Pero algunos modernistas brasileños optaron por una temática tradicional nacionalista (Jozef, 1973). Como se puede observar, es difícil hablar de un modernismo unificado, pero algunas de las características más notorias en los autores brasileños fueron la ruptura de las estructuras clásicas, el uso de figuras exóticas, el acercamiento al sentido espiritual, la simbología dentro de las imágenes.


A pesar de que la escritura de Lispector se desarrolló entre 1950 y 1970, durante el auge de la tercera fase del movimiento modernista en Brasil, lo cierto es que nadie se ha atrevido a posicionarla dentro de los ideales de sus contemporáneos –tal vez porque ella misma se negada dentro de ellos–. Es entendible, pues Lispector utilizaba elementos que no eran populares entre sus colegas. Pero también se pueden observar algunas características similares, como la constante simbología.


En 1974, Clarice Lispector escribió el relato Tanta mansedumbre. Este texto narra el monólogo interior de una mujer, quien se encuentra desconcertada al experimentar la sensación de alegría, ya que estaba acostumbrada al dolor. La mujer se acerca a la ventana a observar la lluvia, buscando un sentimiento doloroso conocido; sin embargo, al percatarse de la naturaleza del agua se da cuenta de la suya propia. Decide solo existir y vivir esa alegría que experimenta.


El texto está narrado desde el personaje principal. De acuerdo con Genette (1972), la focalización interna, donde el narrador sabe lo mismo que el personaje, se aplica en los monólogos interiores. El relato se desarrolla gran parte del tiempo en un espacio subjetivo, que es el pensamiento de la narradora-personaje. Aunque llega a mencionar la existencia de una habitación, la ventana y la lluvia.


La estructura interna no corresponde a la tradicional –inicio, desarrollo, clímax y desenlace–. Al tratarse de un monólogo interior y de una exposición mental, el narrador expresa el sentir psíquico más que la estructura cronológica o espacial objetiva. El monólogo interior busca replicar el flujo de pensamiento natural, sin un orden reflexivo tan notorio como en el monólogo tradicional. Con este breve análisis sobre la estructura del texto, se pueden responder mejor las siguientes preguntas: ¿cómo se representa la mirada en este relato? ¿Qué significado tiene la simbología de la lluvia? ¿Por qué se titula Tanta mansedumbre?


Uno de los elementos de Lispector que muchas personas han analizado es la mirada. “El tema obsesivo de Clarice Lispector es la mirada, la propia mirada. Importa mucho menos qué es lo que se mira, que la manera de mirar” (Gervitz, 2011, p. 3). Con mirada se refieren a cómo los personajes perciben su entorno. Pero también es una mirada interna, lo que concuerda con las estructuras de sus relatos, donde los narradores mayormente buscan expresan lo íntimo.


En Tanta mansedumbre se presenta la mirada después de que la narradora-personaje cae en cuenta de lo extraño que se siente la alegría. Está mirando para encontrar algo en un objeto ajeno, algo que piensa reflejar en su persona. “Por hábito estoy buscando en la lluvia lo que en otro momento me serviría de consuelo” (Lispector, 1974, p. 341). Pero ahora no solo mira lo que ocurre, sino que mira lo que es el otro –la lluvia– y, al hacerlo, comprende su naturaleza. “Veo con ojos benéficos la lluvia, y la lluvia me ve de acuerdo conmigo. Ambas estamos ocupadas en fluir” (Loc. cit.). Al comprender al otro, se comprende a sí misma.


La mirada en este relato es autorreflexiva y de autoentendimiento. Después de que mira a la lluvia y siente que le devuelve la mirada, comprende que la naturaleza de la lluvia es simplemente fluir, que ha nacido para eso. Y reflexiona que la suya es similar: ser humana, mujer, capaz de mirar al otro, de solo existir y sentir alegría. Este tema es recurrente en las obras de Lispector, como en su escrito Seco estudio de caballos: “Es que cuando ve, ve fuera de sí lo que está dentro de sí” (Op. cit., p. 303), donde también el mirar al otro es mirarse a sí mismo.


Otro elemento importante en los textos de Lispector es el agua, ya sea en forma de lluvia o de mar. El soporte simbólico del agua en Tanta mansedumbre se toma como un otro con el cual se puede entablar un diálogo. En este caso, el diálogo se da a través de la mirada. La narradora-personaje respeta la naturaleza de la lluvia, deja de buscar algo que le beneficie para, simplemente, ver cómo es el otro.


Ya que se han analizado los aspectos simbólicos, parece oportuno tratar de responder a la pregunta sobre por qué se titula Tanta mansedumbre. La palabra ‘mansedumbre’ proviene del latín mansuetūdo, que se refiere a la condición de manso, docilidad, suavidad o benignidad (Significados, s.f.). Si se relaciona eso con el cuento, se puede proponer que el título hace referencia a dos aspectos mansos: primero, la narradora-personaje, quien al principio no comprende el sentimiento de alegría, pero al final decide ser dócil y dejarlo existir. No debe confundirse la palabra ‘dócil’ o ‘manso’ con debilidad, ya que los primeros dos se refieren al autodominio (Significados, s.f.).

Segundo, se puede entender por mansedumbre el sentimiento de alegría que siente: “Y sólo vivo de una alegría mansa” (Lispector, 1974, p. 342). Es decir, la alegría en ella no se presenta como amenaza, a pesar de ser desconocida, sino como algo suave o apacible, que la lleva a entender mejor su naturaleza.


Clarice Lispector fue considerada difícil de descifrar, tanto como escritora como mujer. Muchas personas la describían como seca; un estilo y una actitud secos. Pero Lispector realmente escribía para no morir. Ella buscaba desahogar su mundo interior en las palabras del idioma portugués que tanto amaba; sin adornos, sin modas, sencillo y tranquilo. Tal vez ahí radica la complejidad que muchas personas encuentran en sus escritos. En 1977, durante su última entrevista, mencionó que entenderla no era una cuestión de inteligencia, sino de sentir, de conectar con sus palabras.


En suma, aunque en este ensayo se trató al texto de Lispector desde la hermenéutica, para analizar el aspecto estructural y simbólico, realmente leerla a ella es similar a lo que su personaje en Tanta mansedumbre hizo. Observar sus obras como un otro, no para sacar algo de ellas, sino para entender el sentimiento que se quiere evocar, desde la mirada que se posa sensiblemente en el alrededor o la mirada que se posa atentamente en el interior.



 
Referencias

Significados (s.f.) Mansedumbre. Recuperado el 15 de mayo de 2023 en https://www.significados.com/mansedumbre/

Genette, G. (1972). Figuras III. España: Editorial Lumen.

Jozef, B. (1973). Caracterización del modernismo brasileño: poética y lenguaje. Brasil: Universidad Federal de Río de Janeiro.

Lispector, C. (1974). Cuentos reunidos. epublibre.

https://amsafe.org.ar/wp-content/uploads/Cuentos_reunidos.pdf

Gervitz, G. (2011). Clarice Lispector. México: Universidad Nacional Autónoma de México.

 
Carolina Conde

(Toluca, México, 15 de abril del 2000).

Egresada de la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas de la Facultad de Humanidades en la Universidad Autónoma del Estado de México.


 

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