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Poemas

  • hace 1 día
  • 4 min de lectura

Poesía Interlatente de David Pichardo



Cuerda 


no intentes hacerle honor a tu nombre,

buscar sentirte amado por un dios benevolente,

no somos esos barrotes que limitan nuestras acciones

sino esas acciones las que rompen la prisión de lo dictado


no hay veracidad en ninguna promesa

porque todo acaba

incluyendo las voces que dijeron 

tu nombre con desdén

o con recelo,

pero también con amor e interés genuino,

deja esa ilusión que dicta 

que las cosas siempre encuentran su lugar 

al final del tiempo,

enfócate en las pequeñas victorias:

no quedarte en cama,

dar los buenos días,

regar tus plantas


usa tu libertad sabiamente,

de cada camino 

podemos tomar aprendizajes:

si ganaste, regocíjate

si perdiste, aprende


el azul de las profundidades

es hermoso, pero no deja de ser asfixiante

prefiere tu vida por sobre la belleza homicida;

de qué sirve ese hábito autodestructivo

si al final mueres sin haber amado,

el exceso brilla

pero es una incandescencia artificiosa

que carece de toda calidez 


sé que la mesura se siente como una soga en el cuello

pero gracias a tu yo del pasado

que se preocupó por ti

estás aquí hoy

un día más

escribiendo

sabemos que cada palabra

cada minuto que usas para escribir se siente distinto

como algo mucho más ligero

piensa en el trabajo de mañana, mañana

las deudas no se van

pero tampoco la llama en tu pecho,

haz esto que enciende tu corazón,

cuida y déjate cuidar

porque tienes gente que te ama


la vulnerabilidad es una cuerda:

la usas para colgarte desde la ventana

o para subir en la espesura de este bosque oscuro




Contemplación de un animal marino


no es el canto 

o la sonrisa

la longevidad de los pulmones 

o su aliento, lo impecable 

de aquello que respiras, las

burbujas de tu boca

que se mezclan con el agua

resbalando lentas

hacia las rugosidades 

de tu vientre


no

la evocativa forma 

con la que te muestras

ante el ojo alerta

la cautela de tu perfil bajo

a pesar de los colores 

y las atrayentes y variadas formas 

de tu cuerpo


no es el azul metálico 

de tus bordes

en el alba

la adecuación milimétrica de tu piel 

a la temperatura del ambiente

o el movimiento ondular 

en tus instintos

cuando tienes hambre

cuando duermes

cuando callas


hay algo en la manía de verse en un espejo 

para descubrir quién eres 

y ser a la manera impuesta de los otros

que tú rechazas


no

no es esa mirada


¿qué es lo que del contorno 

de tu cuerpo queda 

en el brillo 

que refleja sobre mi retina?


¿qué hay de ti 

en esta sensación 

            que brota breve 

y gota a gota baja desde mi garganta?


un manantial 

es el instante donde nace el agua

tengo esa certeza

pero cuando te veo

no es lo que ya conozco 

es otra cosa




Un ciervo herido es la ternura 


un ciervo herido es la ternura

yace en la hierba

         inquieto

forzando su respiro

su pelaje hirsuto

manchado 

por lo improvisado del escape


creía eso antes

que no existía lugar seguro para (que)darse

que así como ese ciervo 

              también era la confianza

así de amenazada por todo lo que le rodea

hasta que encontré la suavidad de tu cariño

o me encontraste

tu amor 

una declaración de ese refugio de lavandas 

donde lamerse las heridas

tu voz esa distancia 

proveedora de un panorama distinto

más completo

el mismo ciervo en su reposo

la piel hirsuta con su extensa gama de colores


te amo porque vas dejando lo que crees que eres

con tus pasos sobre la hojarasca

para conocerte de nuevo 

y reconocer la nueva forma de lo que deseas


te admiro porque me enseñaste a comprender mejor 

las contradicciones que me atan al pasado

y observarlas 

como un puente 

con el que unifico las nuevas 

                              y variadas formas 

                                               que voy tomando

que construí para entender todo el conjunto de ellas

                                       en su multiplicidad interminable


dijiste que el dolor también es una ofrenda

un poema

para decirle al mundo

mira

estamos juntos en esto

soy a tu dolor lo que tu fragilidad a la mía

y nos reconocemos

entonces mi amor se levantó de nuevo y ahora es más ligero


al fin encontré el lugar donde yace el agradecimiento

lo busqué sin tener éxito durante mucho tiempo 

pero su escondite se obtiene pacientemente 

con la ayuda de lo que has amado


es un ciervo libre la ternura

respirando




Merapi


eres bendecido

mirador eterno de lo alto

ojo de fuego fijo siempre 

hacia lo que todos buscamos

cristo rojo redentor de lava

Dewa menciptakan api


habitamos 

no obstante tan abajo

en la penumbra 

que son pocos los oídos

que reciben los mensajes

de la naturaleza


tu luz es

agua y fuego donde

vida y muerte 

coquetean en eterna caída

oh benditas cascadas luminosas 

nunca me sentí valioso para mí mismo 

lava color pelaje

sol, marea, granada

tiempo

cuando la tierra tiemble

los árboles se quiebren

y ningún ave aparezca

ni ningún cielo me salve

diré tus alabanzas 

llenaré tu nombre de todos los significados

en todos los idiomas

inmenso

retentissant

pesante

gellend

sturdy

tumultuoso

kebakaran

final y comienzo

hasta que estalles

caiga sobre mí el peso de tu ardiente ira

y me libere

como al carbón libera la presión

de más de 60000 atmósferas 

y lo vuelve algo precioso




David Gutiérrez Pichardo (Nezahualcóyotl, 1999). Egresado de las licenciaturas en Lengua y Literatura Modernas Francesas y en Pedagogía. Editor de la revista de cine y literatura Interlatencias y de la revista de poesía juvenil Del Pantano. Ha publicado textos en Estrépito, Iguales, Cisterna, Granuja, Cardenal, Áspera, Digopalabra, Página Salmón, Periódico Poético y Punto de Partida. Participó en el XI Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes Jesús Gardea. Escribe porque cree que las ideas mueven al mundo.

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