Mantén la mente abierta: The Skeleton Key
Opinión

En el año 2005 se estrenó la quinta película del director ganador del BAFTA, Iain Softley, The Skeleton Key (La llave maestra para Hispanoamérica), la cual narra la historia de Caroline Ellis, una cuidadora geriátrica que tras la muerte de su último paciente decide cambiar y dejar su hogar en norte de Estados Unidos para trabajar en casa de los Deveraux, en la pantanosa zona de New Orleans conocida por situar rituales hudú por décadas. Para ello, nuestra protagonista, escéptica y dudosa de las consecuencias que tendrán su visita y el tratamiento de su nuevo paciente, decidirá acercarse dentro de los perturbadores secretos que esconderá su nueva labor orillándola cada vez más a enfrentarse con sus creencias.
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The Skeleton Key puede pasar como una película de terror cualquiera de los tempranos años dos mil. La estructura es simple, no se complica con regresiones, más que un flashback, el cual aporta una buena cantidad de información y contextualiza apropiadamente toda la problemática de la película, lo cual se siente acertado pues la historia no necesita de tanta complejidad temporal. De igual manera los personajes no presentan ninguna complejidad, incluso pueden estar muy cerca de ser planos y a pesar de esto, en una armonía muy extraña, funcionan para lo que la película quiere proponer. Resulta sobresaliente cómo la simpleza de los personajes, principalmente, Caroline, trabaja en favor de la idea a la que la película busca llegar. Las fallas deliberadas que presenta Caroline como parte de su personalidad, tales como la terquedad, la ignorancia, el poco sentido común o las nulas ganas de entender en lo que se está metiendo, por mencionar algunas, son las que al final se anteponen a las buenas intenciones que tenía en un primer lugar y la llevan a terminar siendo desterrada de su cuerpo. Por esto, el personaje de Caroline logra destacar en ese sentido: su falta de precaución, a pesar de que varias veces le dijeron que era mejor no meterse, su terquedad y las otras características de su personalidad ocasionan que no logre encontrar un punto medio entre sus impulsos y la intuición. Al final, es su propia hambre desbordada por respuestas y el poco respeto a una cultura ajena la que la llevan a su fatídico desenlace.
Sin lugar a duda, The Skeleton Key vale la pena que sea vista, tiene de antecedente el trabajo de Jacques Tourneur en I Walked With a Zombie, la cual en sus similitudes presenta sutiles diferencias que dirigen cada historia en diferentes direcciones. En ambos aplica la frase “amar a Dios en tierra ajena”, solamente hace falta identificar quién juega el papel de extranjero y, por lo tanto, de lo desconocido, la temible incertidumbre. En el filme del 43, los extraños son la minoría, los esclavos son quienes representan el peligro para los hacendados; en el filme que nos compete en este escrito, la minoría es Caroline, es la extraña que no se concibe como tal, ni en la casa, ni en el poblado. Y mientras en una se siguen los estándares conservadores y polarizantes, la otra termina proponiendo una crítica respecto a los ciegos deseos de la apropiación cultural.
Andrés Ramírez

I walked with a Zombie (Tourneur, 1943).
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The Skeleton Key (2005), dirigida y producida por Iain Softley, nos acerca a un tema pocas veces abordado en el cine desde la particularidad de la cinta: la vigencia a nuestros días de los rituales, hechizos y tradiciones hudú en la moderna Nueva Orleans. Acompañaremos, entonces, a nuestra protagonista moverse a diestras y siniestras por la ciudad buscando una respuesta a la sospechosa enfermedad que Ben, su paciente, ha contraído, una especie de paraplejia poco avanzada, sobre la cual su esposa Violet (Gena Rowlands) debe intercederle.
La pregunta aquí es ¿Qué hace una película sobre el hudú representarse a sí misma fuera de la interpretación y creación de la cinta? Lo peculiar de The Skeleton Key, reside en ser una cinta sobre el legado de tradiciones negras bajo la interpretación de actores blancos. Tal como en I Walked with a Zombie (1943), las preocupaciones y la importancia de la herencia de un pueblo fueron adaptadas para dar “visibilidad” bajo la creación de otro, incluyendo un drama romántico para aderezar la cinta. Para esto, el escepticismo de Caroline llega demasiado lejos, que a nuestra probable imagen de “modales ante lo desconocido”, molestaría. Pareciera ser un personaje inconsciente, que pretende llegar tan lejos como se le permita sin importarle ofender las tradiciones, ni a los practicantes de estas. Su curiosidad es asesina (literal), además de sumarle incredulidad a la confianza con la que son tratados individuos de distintos privilegios e identidades aplastadas. Además, asimilamos la razón de una llave maestra que abre el ático de la casa, situado su punto más alto, como la mente en la cabeza del cuerpo humano. Como si abriera un nuevo punto de vista o acepciones de una idea para llegar hasta el pensamiento o hábito más turbio y que se esconde en sí.
Papa Justify y Mama Cecile, esclavos de una familia blanca de banqueros americanos, tras el maltrato que sufrían en la finca y la discriminación debido a su color de piel, surgen en la cinta como su razón de ser. La realización de un rito para conseguir la inmortalidad y el temor por lo pagano, fungieron como las causas para su muerte violenta a manos de un blanco juego de escondidillas, estableciendo un nivel de acuerdo con los privilegios, necesidades e intereses de diversos personajes (asimilados en la historia hasta ahora, a distintos grupos de identidades). Sin embargo, ambos personajes sólo funcionaron como un parteaguas para el juego detectivesco de apropiación cultural de Caroline y la cinta.
La interacción de los personajes negros y el clavado de nuestra protagonista ante sus creencias, sirven de poco. El manejo de los elementos como discos, polvos, plumas y diversos elementos para las técnicas hudú, terminan aderezando, como el romance o la exaltación de rasgos físicos de los negros en la cinta de Torneur, esta película.
Finalmente, The Skeleton Key, puede asimilarse como la máscara de mimetización en la que las identidades oprimidas y segregadas han tenido que vivir con la violencia cultural. Una interpretación sobre las máscaras psicológicas con las que ocurre la autonegación de una identidad para convertirse en la dominante, sin frenar los abusos a la herencia de una cultura sino continuar propagando la pérdida de esta identidad. El negro dentro del blanco y el blanco dentro del negro.
Susana Pedroza
Interlatencias Revista
mayo 2022




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